Cuando el cuerpo vuelve antes que la mente
- manuel de la torre
- 7 ene
- 2 Min. de lectura
Aunque físicamente ya estemos de vuelta, la mente no siempre acompaña al mismo ritmo. Aparecen señales habituales:
Cansancio que no se va del todo
Dificultad para arrancar hábitos
Bloqueo con tareas pendientes
Comparaciones con el ritmo de los demás
Frustración por no cumplir expectativas propias
Lejos de ser un problema, estas señales pueden entenderse como información. Nos están diciendo que algo necesita reajuste.
La vuelta como momento de revisión personal
En lugar de forzar, puede ser útil plantear la vuelta de vacaciones como un pequeño análisis personal, similar a los que se hacen en empresas o proyectos, pero aplicado a uno mismo.
Una herramienta sencilla y muy eficaz es revisar fortalezas, debilidades y oportunidades.
No desde la crítica, sino desde la comprensión.
1. Revisar las fortalezas: lo que sí está funcionando
Las fortalezas suelen pasar desapercibidas porque damos por hecho lo que hacemos bien.
Pregúntate:
¿Qué hábitos he mantenido incluso en épocas de más cansancio?
¿Qué recursos personales me han ayudado otros años en la vuelta?
¿Qué cosas sí estoy haciendo mejor que antes?
Reconocer las fortalezas no es conformarse, es construir desde una base realista.
2. Detectar las debilidades: sin juicio, con honestidad
Las debilidades no son fallos personales, sino puntos de ajuste.
Algunas preguntas útiles:
¿Dónde noto más resistencia ahora mismo?
¿Qué me está costando más retomar?
¿Qué hábitos o dinámicas sé que me desregulan?
Mirarlas de frente evita que se conviertan en culpa o autoexigencia excesiva.
3. Identificar oportunidades: pequeños cambios con impacto
La vuelta también abre espacio para introducir cambios que durante el curso cuesta más plantear.
Por ejemplo:
Ajustar horarios más realistas
Reducir expectativas poco sostenibles
Introducir microhábitos en lugar de grandes objetivos
Aprender a priorizar descanso y autocuidado
Las oportunidades no siempre son grandes decisiones; muchas veces son pequeños ajustes sostenidos en el tiempo.
Volver no es correr, es recolocarse
La vuelta de vacaciones no debería vivirse como una carrera para alcanzar un nivel ideal, sino como un proceso de recolocación interna.
Analizar fortalezas, debilidades y oportunidades nos permite:
Entender mejor lo que nos pasa
Reducir la autoexigencia innecesaria
Tomar decisiones más ajustadas a nuestro momento vital
Porque no se trata de volver a ser quien eras antes del verano, sino de integrar lo vivido y avanzar desde ahí.
Para llevarte:
Volver bien no es hacerlo todo rápido,es hacerlo con sentido.
Si sientes que este reajuste se te está haciendo cuesta arriba, acompañarlo con apoyo psicológico puede marcar la diferencia. A veces, entender lo que nos pasa ya es el primer gran paso.

Y si no tienes que hacerlo solo
A veces entender lo que nos pasa no es suficiente. Ajustar ritmos, soltar exigencias, construir hábitos sostenibles o recolocar expectativas puede necesitar acompañamiento.
En Centro de Psicología Lema te acompañamos en este proceso, ayudándote a:
Entender qué te está costando y por qué
Identificar fortalezas reales sobre las que apoyarte
Adquirir herramientas psicológicas prácticas para el día a día
Ajustarte a esta nueva etapa de forma sana, progresiva y realista
Porque volver bien no es hacerlo todo perfecto,es aprender a escucharte y darte lo que necesitas en cada momento.
Si sientes que la vuelta se te está haciendo cuesta arriba, estamos aquí para ayudarte








Comentarios